EL PARQUE HECHIZADO
Como se que les gustan los cuentos y que algunos incluso se los creen, vamos allá con otro.
Erase que se era, en le reino del Rei Fabrut, una parte de aquellas tierras que estaban totalmente abandonadas. Se encontraban entre el barrio de Pere XVIII que, para ser más modernos, lo llamaron PERI-18, y la Vereda del Colesterol. Eran unos antiguos huertos abandonados que ahora servían para múltiples usos: aseo de perros, aparcamiento de carruajes, e incluso como hogar de nómadas.
Visto que se le acababa el reinado, el monarca pensó: “¿Qué podría hacer yo para que, de la forma mas barata, pudiéramos tener un magnifico Parque para los niños?”. Y convocó a magos y alquimistas de la corte.
Uno de ellos dijo: “Conociendo a vuestros súbditos, Majestad, no será difícil crear un Parque Hechizado”. “Sea”- contestó el descendiente de Cagueme y Trencapinyols. Y se pusieron manos a la obra.
En pocos días, el mago le presentó al rey un dibujo que, todo aquel que lo miraba, se quedaba hechizado y se creía que existía de verdad. Y su majestad lo hizo publicar en todos los diarios y televisiones. Y todos los súbditos vieron un gran parque. Lleno de árboles y pajarillos. Con fuentes y juegos para los niños. Y con algún aparcamiento para los carruajes.
Todos, menos un niño de 25 años, que recordaba que la promesa del jardín de los niños se la habían hecho allá por 1993, en que él era muy chiquitín. Y ahora, con bigote y barba, cada vez que paseaba por la zona solo veía solares abandonados.
Investigó, y se dio cuenta que era imposible que allí hubiera un jardín puesto que los terrenos eran de propietarios particulares.
Moraleja: Si el pintar es como el querer… ¡Cuánto nos quiere Alberto!
Una vez mas te dire que este cuento me ha encantado! Asi que espero volver a leer otro nuevo por aqui!
Publicado por: Bolsa | 17/04/11 en 16:04