HACIENDO LA PASCUA
La semana pasada comentamos la falta de un proyecto urbanístico y territorial común y consensuado para la capital de la Plana. Alguien podría argumentar, en contra, que para eso ya tenemos el PGOU. Pero es que, el PGOU de 2000, hace muchos años que está desfasado y necesitado de una revisión.
El PP del Ayuntamiento se ha dedicado a poner parches, uno tras otro, a través de modificaciones puntuales, dirigidas todas ellas a crear expectativas a muy largo plazo a los propietarios. Tal como si estuviéramos en aquella época pasada de vacas gordas que ha llenado las zonas de huerta y naranjos de solares abandonados. Eso si, pagando IBI de urbana.
Si el principal problema que tiene la capital es un PGOU inservible, el segundo problema endémico es que ya no se sabe hacer gestión urbanística. Hace muchísimos años que se abandonó la iniciativa en manos de agentes urbanizadores particulares, y a GUMSA, la sociedad pública que en teoría debía dedicarse a estos menesteres, sólo se le dieron huesos para roer. Llevándola de forma intencionada a la quiebra.
Ahora, en tiempos de vacas flacas, es cuando la administración tiene que aprovechar la situación. Ponerse las pilas y empezar a gestionar. Y no me estoy refiriendo a urbanizar, que además de ser carísimo nos dejaría más solares abandonados llenos de hierbas, ratas y farolas alumbrando calles solitarias, sin edificios que las conviertan en calles vivas. Me refiero a preparar y aprobar todos los documentos y proyectos necesarios para que, una vez salgamos del atolladero, no se vuelva a perder el tren.
Hacen falta soluciones reales para el Centro Histórico, cuyo Plan Especial está perdido es algún cajón municipal. O para la Marjalería, llena de promesas, pero sin una solución clara para esta parte de la ciudad.
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